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yoga terapeutico
 
 
 

Yoga terapéutico

En el presente artículo queremos acercarle a nuestros lectores algunas consideraciones que consideramos fundamentales al momento de pensar en el tema Yoga terapéutico.

Atentos a que se trata de un tema de particular interés por lo que refiere al encuentro -siempre avanzando- de las tradiciones espirituales de oriente y occidente.

 
 

Un poco de historia de las tradiciones espirituales

El Yoga no es una religión, sino la practica espiritual que, surgida de una religión: el hinduismo, estructura el camino que se va recorriendo, desde nuestra ignorancia, para llegar a experimentar lo trascendente o, también, nuestro ser en la Verdad, en todo momento.

Decir que el Yoga es un ejercicio espiritual, y no una religión, enfatiza el punto de que puede ser practicado por creyentes de otras religiones, distintas de aquella que lo ha hecho surgir o, incluso, los ateos. O lo que es decir lo mismo: Lo que tienen las religiones que pueden compartir entre sí no es tanto lo que creen, sino lo que practican.

En esto, aún más, queremos enfatizar que una práctica espiritual significa, a la par, algo "que cura a la persona", sin importar su color de piel, su nacionalidad, la lengua que habla, el nombre que tiene, o incluso su edad. Porque, como dicen en el Zen: "Meditar no es lo que usted piensa".

Siguiendo con lo anterior, pensar en Yoga terapéutico implica ir acercándonos, también, a la parte del nombre referida a lo "terapéutico": Y ocurre, como con el Yoga, que lo que llamamos "terapia" tiene su origen en lo que fue una tradición espiritual, desarrollada en occidente entre los siglos II y III después de Cristo, asociada con la cosmovisión -religiosamente poco definida- de los movimientos filosóficos denominados "de la época imperial", o también "Alejandrinos"... Es decir: Los epicúreos, los estoicos y los cínicos.

De esta forma, solo nos queda ver las dos palabras que componen la expresión Yoga terapéutico, para darnos cuenta de que en ella misma consta la presencia de oriente y occidente aunados.

Propuesta general:

Las posibilidades concretas y actuales de unir el Yoga a las terapias propias del occidente nos lleva a preguntar: ¿Cuál es la terapia característica de Occidente en la actualidad? Y la respuesta no se hace esperar: El psicoanálisis (es la propuesta terapéutica por excelencia de la ciencia de la psicología humana). ¿Y por qué?, cabe preguntar nuevamente. Pues bien: Porque la terapia se caracteriza por curar a la persona prescindiendo para ello de medios materiales ajenos a la propuesta, es decir: medicamentos, implantes, etcétera. Y eso es, también, estrictamente hablando, lo que propone el psicoanálisis (de ahí la enemistad que genera entre los grandes empresarios farmacéuticos y los grandes centros hospitalarios medicamento-dependientes).

Es aquí, por lo tanto, visto y considerando lo antes dicho, en donde entendemos brilla una luz clara: La posibilidad de unir al Oriente antiguo con el Occidente moderno. A la milenaria espiritualidad con el centenario psicoanálisis. Al Yoga con la terapia. Ahora nos queda sumar los términos para encontrar el verdadero Yoga terapéutico.

Sumando los términos:

La propuesta del psicoanálisis es la siguiente: Resolver simbólicamente lo que causa dolor y sufrimiento. Mientras que la propuesta del Yoga dice: Resolver corporalmente lo que en el símbolo causa dolor y sufrimiento. Porque si hay algo que la milenaria disciplina nos permite descubrir es que -en verdad- nunca hay ni un dolor, ni un sufrimiento, concretamente físico. ¿Se ve aquí, entonces, el punto de enganche -la suma- de los términos que se encuentran para lograr la expresión Yoga terapéutico? Es lo simbólico, lector: El Yoga para acceder a los símbolos y el psicoanálisis para, desde los símbolos, curar el dolor y el sufrimiento. O también -para apoyarnos en la ayuda siempre presta de las frases populares: "Cuerpo sano en mente sana y mente sana en cuerpo sano".

Una propuesta de trabajo:

La única forma de poder experimentar lo simbólico, para librarse del dolor y el sufrimiento -propuesta del psicoanálisis- es practicar, a la par, una ejercitación corporal. Porque si no, ¿quién se animará a tratar los temas más dolorosos a nivel simbólico (la muerte, la enfermedad, la vejez) si se siente en riesgo de experimentarlos en el propio cuerpo, no en el futuro lejano, sino mientras los trata? En suma -sin pedir permiso para hacer un poco de poesía-, el Yoga hace a los valientes y el psicoanálisis (la terapia) hace de los valientes algo más que solo valientes.

 

La propuesta es la siguiente

 

-Paso N° 1: Ve al consultorio de un psicoanalista y practica psicoanálisis.

-Paso N° 2: La práctica del psicoanálisis te conducirá, necesariamente, a reconocer el sufrimiento y el dolor en ti, lo que conllevará a ciertos malestares corporales. Pues bien. ¡Es el momento ideal para empezar a practicar Yoga!

-Paso N° 3: Practica el psicoanálisis y el Yoga conjuntamente.

-Paso N° 4: Cuando veas que las molestias simbólicas producidas por los "puntos difíciles" de tu terapia psicoanalítica han desaparecido, deja de practicar el psicoanálisis y sigue con el Yoga.

-Paso N° 5: Cuando tu cuerpo se sienta bien, libre de vicios y molestias, ha llegado el momento de dejar de practicar el Yoga. ¡Ninguna práctica es para siempre! Ni siquiera el Yoga terapéutico.