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Yoga para embarazadas

En el presente artículo nos disponemos a abordar el tópico Yoga para embarazadas, considerando que la mejor forma de hacerlo es procurar compartir una guía.

Es decir, algunas consideraciones que apreciamos importantes a la hora de pensar en mujeres que, llevando un hijo en su vientre, quieren practicar la milenaria disciplina, confiando que ello conllevará ventajas tanto para ella como para su bebé.

 
 

Ventajas del Yoga para embarazadas

-A nivel de la circulación sanguínea de la madre, podemos afirmar que una ejercitación constante traerá grandes beneficios a la hora de pensar en terapias que permitan mejorar la experiencia del embarazo. Decimos "constante" sin querer por ello decir "todos los días", pero sí acentuando nuestra opinión de que cuanto más regular sea la práctica más rápido -no mejor- mostrará resultados concretos. Las Ásanas (posturas físicas del Yoga) favorecen una irrigación correcta, en el sentido de "sin obstáculos" y, por lo tanto, "sin fuerza", que puede evitar molestias en la mujer, como ser, por ejemplo, la hinchazón de los pies. Esto es posible -al practicar- porque las mencionadas Ásanas no hacen más que "ir mostrándole" al cuerpo cual es su realidad. En este caso: ¿cuál es tu cuerpo, lectora? Un cuerpo dador de vida, hermoso, por verdadero, no por vana estética.

-A nivel de la oxigenación de la madre y el bebé, es bueno saber que el Yoga para embarazadas ayuda a afianzar la conformación de la fisiología del "pequeño", a la vez que cuida la de la madre, permitiéndoles a ambos respirar en un cuerpo que se atreven a experimentar sin temores, en todo su misterio de "lugar creador de vida". Porque la madre no gesta al bebé solo con su útero, sino con la totalidad de su cuerpo, desde la punta del pelo hasta la cabeza -sí, cabeza- de los pies. Así, en le medida que ese cuerpo se encuentra a sí mismo bien oxigenado, es capaz de compartir su bienestar con otro (el que lleva dentro de sí). Las técnicas de respiración del Yoga para embarazadas permiten que las inhalaciones sean profundas, llevando oxigeno a cada una de las células del cuerpo de la madre y su hijo.

-Lo antedicho, a nivel biológico, nos permite afirmar que sobre la base de ese cuerpo sano, los mejores frutos del Yoga para embarazadas se "degustan" a nivel emocional. Porque lo bueno de sentirse bien en el cuerpo es poder sentir "buenos sentimientos", es decir: la capacidad de experimentar alegría. Así, el embarazo puede vivirse sin la ansiedad de "estar pensando todo el tiempo en el parto", confiando que el mismo llegará de manera natural, sin necesidad de que nos preocupemos por él (como si hubiera que apurarlo). Y, más aún: las técnicas de respiración aprendidas en las ejercitaciones mostrarán todo su valor al momento mismo de "sacar la cabeza del hijo al mundo", porque cuando le digan: "respire profundo" usted sabrá bien de lo que le están hablando.

Por último, las bondades de la práctica del Yoga para embarazadas tendrán también influencia en la relación que se conforma con el bebé "recién salido del útero" y la madre que lo recibe en sus brazos, pudiendo disfrutar ambos -cada uno a su manera- de ese primer contacto físico "mirándose a los ojos"... Porque mientras se lleva al bebé en el vientre uno se pregunta "¿qué ojos tendrá?".

Consideraciones técnicas:

Al momento de practicar, recomendamos ejercitar la atención sobre el ir y venir de la respiración. Para ello, no sirve decirnos mentalmente "ahora tengo que respirar así" sino, recordando las indicaciones del instructor, sentir nuestro propio cuerpo. Porque la respiración, como verá quien practica, no puede ser forzada (no se deja forzar), sino que "sola" va ganando regularidad y suavidad, en la medida que el practicante se atiende a sí mismo integralmente. O, para decirlo con total claridad: atiende tus músculos y encontrarás tu respiración. Luego, lo mismo funciona al revés, y decimos: si quieres encontrar la conciencia de tus músculos, atiende tu respiración. Así, cuando una elongación te incomode (hablamos de incomodidad, nunca de dolor) no dejes tu atención pegada a esa incomodidad, sino que, por el contario, recuerda, sigue tu respiración… Vuelve a tu respiración, y encontrarás todo tu cuerpo.

 

Los ásanas recomendados

 

Por otro lado, en el Yoga para embarazadas recomendamos la práctica de Ásanas en las que se extiendan las piernas hacia arriba y no, por el contrario, las que requieran apoyar el cuerpo sobre las mismas. Así, por ejemplo, nosotros no recomendamos la clásica postura meditativa de "La flor de loto", salvo que la practicante tenga ya mucha experiencia, puesto que cuando la misma no se hace bien -lo que es más frecuente de lo que se cree- deposita peso sobre las extremidades inferiores (piernas y pies) pudiendo conllevar a hinchazones.

Por último, a nivel de lo que podríamos llamar "cuidados generales", no aconsejamos las practicas demasiado extensas, sino una pequeña práctica, en la medida de lo posible cotidiana, de quince minutos por ejemplo, subiéndola después a veinte, pero sin obligarse a llegar a ello. Esto, repetimos, es mucho, mucho mejor que practicar un día dos horas y después nada.