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yoga en casa
 
 
 

Yoga en casa

En el presente artículo queremos presentar al lector algunas consideraciones que consideramos de relevancia a la hora de pensar en la práctica de Yoga en casa.

En este sentido, se trata de poder identificar cuáles son las condiciones apropiadas para poder ejercitarse de manera correcta, atentos a que las técnicas de la milenaria disciplina deben ser correctamente ejecutadas para dar sus frutos.

 
 

Con o sin maestro

Importancia del maestro.

El hecho de pensar en la práctica de Yoga en casa no quiere decir que se lo practique solo. Así, siguiendo la línea de otros artículos, quien por cuestiones de disponibilidad horaria o, también, comodidad, prefiera ejercitarse en su hogar, puede considerar la alternativa de contratar un maestro particular. La importancia de lo anterior versa en el hecho ineludible de que la milenaria disciplina requiere siempre de un guía que pueda, desde sus conocimientos y experiencia, señalar al alumno los aspectos clave de cada postura y movimiento, a la par que atienda el cuidado de la musculatura y la estructura ósea del recién iniciado (sobre todo la columna vertebral, que puede resultar perjudicada si los ejercicios se realizan mal).

Yoga en casa, sin maestro.

Si por alguna situación determinada resulta inaccesible contratar los servicios de un maestro particular para la práctica de Yoga en casa, habrá que tener en cuenta las siguientes consideraciones, que son de carácter fundamental para que la ejercitación resulte efectiva y segura:

-No practicar posturas invertidas: Nos referimos a todos aquellos ejercicios en los que se busca elevar el físico del practicante sobre el eje vertical (levantar los pies hacia el techo, por ejemplo) a la par que se deja reposar todo el peso del cuerpo sobre la parte superior de la espalda o, también, el cuello. La postura de este tipo más conocida en la tradición lleva por nombre "La vela". Desaconsejamos enfáticamente su ejecución sin la ayuda necesaria de alguien con experiencia, ya que puede perjudicar la estructura de la columna vertebral si no se atienden las instrucciones específicas que garantizan su propiedad y beneficios.

-No forzar las elongaciones: Quien practica Yoga en casa y sin maestro necesita extremar los cuidados al respecto de este punto, ya que en la milenaria disciplina nada se consigue haciendo fuerza. Así, no debe sobre-exigirse el estiramiento muscular, sino, por el contrario, ir avanzando un poco cada día, para cuidar la integridad de las fibras. En este sentido, es preferible sostener la elongación que luchar por incrementarla. ¡Y ni que hablar del dolor! Si duele, deja de hacer lo que estés haciendo, porque es malo. No se trata aquí de sufrir. Esto no quiere decir, desde luego, que en la práctica no vayas a sentir una cierta incomodidad. ¡Pero la incomodidad es distinta que el dolor! Así, entiende y resiste la incomodidad hasta el punto en que se transforme en dolor. Llegado ese punto, abandona la postura.

-Recuerda y enfatiza la respiración: La falta de práctica postural avanzada, que para el Yoga en casa no es recomendable, puede reemplazarse por una ejercitación asidua de las técnicas de respiración. En este sentido, es mejor no confundirse. Porque la milenaria disciplina no vive exclusivamente en las posturas y los movimientos. ¡No hay Yoga sin respiración conciente! Incluso si tu intención es, por ejemplo, bajar de peso. Descubrirás que la ejercitación de las técnicas de respiración es ya de por sí una estrategia válida al momento de encarar la reducción de grasa corporal excesiva. Para esto, atiende sobre todo la profundidad con la que inhalas, e intenta llevar el oxigeno primero a tu abdomen y luego, desde ahí, hacia tu pecho (que se hinche la panza y después la caja torácica). Si lo deseas -a los fines de mantenerte enfocado- puedes contar cada exhalación hasta el número de cuatro y después, en cambio de seguir con el cinco, comienza todo de vuelta (antiquísima estrategia de pacificación mental que se utiliza también en el budismo).

 

Consideraciones de tiempo y lugar

 

Ten siempre presente que la principal ventaja de practicar Yoga en casa es la de habituarse a hacerlo cotidianamente. Para ello, no es necesario "matarse, dedicándole una tarde entera el lunes, y luego nada el martes, ni tampoco el miércoles, pero después toda la mañana del jueves"… No, no, no. Mucho mejor que eso es dedicarle veinte minutos todos los días (de lunes a lunes). Porque la milenaria disciplina no funciona sobre la base del esfuerzo de una única jornada de ejercitación, sino por la continuidad de varias. ¡Esto es importante! La cuestión no es aquí tanto "cuánto" sino "cómo".

Por lo demás, cuando te pongas a practicar, procura tener la posibilidad de dedicarte exclusivamente a eso. En este sentido, no es recomendable iniciar la ejecución de las posturas o las técnicas de respiración si mientras estás en ello tienes que atender, a la par, el agua para los fideos. Porque el Yoga en casa sigue siendo Yoga, es decir: una propuesta integral de salud y belleza, que requiere no solo de tu cuerpo y tu respiración, sino también de tu atención plena sobre ellos.