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yoga ejercicios
 
 
 

Ejercicios de yoga

Ejercicios de yoga es una frase cuya intención es poner de manifiesto que, si quieres aprender, tienes que practicar. La preferimos, antes que "ejercicios de Yoga", porque no hay tal cosa como "el Yoga por un lado y los ejercicios por el otro"… Yoga ejercicios, piénsalo así, simplemente.

En el presente artículo nos disponemos a presentar algunas posturas, movimientos y técnicas de respiración que, si bien están en los rudimentos de la práctica, constituyen, sin duda, pilares fundamentales de la misma. Porque no sería bueno -ya lo hemos dicho en nuestro artículo "para principiantes"- tratar de exponer aquí las características de procedimientos más complejos para los que, insistimos, es necesario encontrar un maestro.

 
 

Distintos ejercicios

El saludo al Sol:

Al momento de pensar en ejercicios de yoga, encontramos en el "Saludo al Sol" la piedra angular de la milenaria disciplina, siendo que con ella nació, en buena medida, una concepción más formal, más técnica, de la práctica. Por lo que a la ejecución respecta, el estudiante recién iniciado deberá recordar que lo importante, a nivel corporal, es procurar un movimiento suave y constante, que se "deslice" -por decirlo de alguna manera- de una postura a otra, sin forzar ni precipitar nada. O sea: lo que se busca es que, a nivel del movimiento, no haya trabas, sino -esto es relevante- momentos. Porque el saludo al sol es, precisamente, una sucesión de "momentos de conciencia".

Para lograr lo antedicho, enfatizamos la importancia de prestar mucha atención a la respiración del ejecutante, porque en la medida que el flujo de aire entre y salga de él libremente, de forma constante, encontrará que el ejercicio le resulta más agradable de practicar. Así, cada inhalación, exhalación y retención debe estar coordinada con el momento y la postura. No se puede tomar aire en cualquier parte, ni soltarlo cuando a uno se le da la gana… Yoga ejercicios es relación entre movimiento, postura y respiración, o no es nada.

La flor de loto:

Al momento de pensar en ejercicios de yoga, encontramos aquí la postura quieta por excelencia, primero, y el pináculo de toda la disciplina, segundo. En ella, no hay más movimiento que el propio y natural de la respiración, que es, por otro lado, el movimiento esencial, binario, inescapable de toda vida.

Presta atención a sus puntos fundamentales: La espalda derecha – Las piernas cruzadas, de modo que la planta de los pies queden mirando hacia arriba, apoyadas sobre el muslo opuesto – Las manos reposan sobre las rodillas – La boca apenas abierta (separación entre los dientes) – La lengua reposa sobre el paladar superior – Bajar apenas la cabeza, de modo que el cuerpo quede formando una especie de gancho con el resto de la columna – Los hombros abren el pecho (sin hacer fuerza).

Como verás, si te sientas a practicar, se trata de una postura difícil. Pero no te desanimes; empieza como puedas y, sobre todo, nunca dejes de prestar atención al ir y venir de tu respiración. Recuerda: Si encuentras tu respiración encontrarás todo tu cuerpo. Así, podemos asegurarte que la flor de loto se irá abriendo en ti naturalmente, sin necesidad de que la fuerces, lo que -la verdad sea dicha- es imposible, porque no se puede forzar una postura ideal, sino, solamente, al cuerpo que la practica (el tuyo).

Por lo demás, no dudamos al afirmar que la práctica asidua de este ejercicio conlleva resultados rápidos y profundos (incluso cuando no se ha logrado su perfección y se está trabajando, camino a ello). Porque la quietud, combinada con la espalda derecha y el equilibrio entre la parte superior e inferior del cuerpo, permite que la gravedad haga el trabajo por ti; tonificando tus músculos, regularizando tus funciones fisiológicas, despertando tu cognición pura… Y ya que la gravedad es la fuerza universal, presente aquí y en todo el espacio, ¿por qué no darle a una chance a esta postura que -te lo aseguramos- transformará a la gravedad en tu mejor amiga?

 

Respiración adecuada

 

Técnica de respiración:

Seamos pragmáticos: Siéntate. Inhala por la nariz y, al hacerlo, que el aire vaya primero a tu vientre (que se te hinche la panza). Luego, de a poco, déjalo que suba -porque querrá subir- hasta tu pecho. Retenlo por un momento, pequeño. Disfruta, no te exijas ni te ahogues. Ahora, déjalo ir, lento, libre, por la boca y la nariz. Repite y luego… vuelve a repetir.

Cuando ya te sientas cómodo con el ejercicio anterior puedes llevarlo a un nuevo nivel procurando que siempre, mientras inhalas y exhalas, quede en la parte inferior de tu vientre un poco de aire. Si logras hacer esto cada día -no tememos decirlo así, de frente y sin más- tu vida cambiará para mejor… Sí.

Entonces: ¿quieres o no quieres desnudar la verdad? ¿Quieres o no quieres descubrir qué, quién, cómo, en verdad, eres tú? Porque nadie está obligado a buscar la verdad y, por otro lado, la verdad no necesita de nadie que la busque… ¿Sí, sí quieres? Entonces ponte a practicar estos Yoga ejercicios.