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Yoga dinámico

Todo lo que existe es alternancia entre quietud y movimiento. La energía potencial se transforma en energía dinámica. La energía dinámica se transforma en energía potencial. Sonido y silencio. Silencio y sonido. ¿Dónde hay algo? ¿Dónde nada de algo?

Continuando con la propuesta de acercar a nuestros lectores una guía de referencias que aborde los distintos tipos de Yoga accesibles en la actualidad, nos disponemos aquí a hacer lo propio con el Yoga dinámico; una de las interpretaciones de la milenaria disciplina que, sin lugar a dudas, más éxito está cosechando en la parte occidental del mundo.

 
 

La práctica en occidente

Al momento de trata de entender por qué el Yoga dinámico ha logrado conquistar a la gran mayoría de los practicantes occidentales, se hace importante destacar -en primer lugar- la capacidad que ha tenido de constituir una síntesis que relacione a la milenaria disciplina con las concepciones del ejercicio físico propias de la tradición Europea. Por lo demás, y en desarrollo concomitante con lo antes mencionado, hablamos de una reinterpretación de la tradición de los Yoguis que, respetuosa de sus remotos orígenes, no se aparta esencialmente de la propuesta clásica.

La integración mencionada más arriba debe entenderse en el marco de lo que, desde hace varios años, viene constituyéndose como un verdadero puente entre las culturas del este y el oeste de la tierra; un puente que no puede construirse de un día para otro y que, sobre todo, no puede construirse a la fuerza. Porque es muy difícil que el ciudadano de una gran urbe occidental sienta deseos de acercarse a una propuesta de ejercitación física y espiritual, proveniente de la India más antigua, si a la par dicha propuesta no es capaz de asimilar elementos propios de la cultura occidental. De este modo, para que alguien quiera acercarse a lo nuevo y lo desconocido, debe poder reconocer en ello -aunque más no sea en parte- algo de sí mismo.

Dinámica en la respiración.

Por el lado de aquello que constituye al Yoga dinámico como una verdadera interpretación de la milenaria disciplina (diferenciándola de otras supuestas "reformas" que se alejan por completo del camino original) podemos enfatizar el hecho de que considera a la respiración como un movimiento propio, en sí. De esta manera, se pone de relieve la primera variable dinámica de la propuesta: La inhalación y la exhalación, fluida y consiente, es lo que permite al practicante tomar conocimiento pleno de la realidad de su cuerpo, logrando con ello purgarlo de las distintas contracturas y bloqueos que lo apartan de su esencia.

De acuerdo con lo anterior, el Yoga dinámico enfatiza la necesidad de atender la respiración durante todo el lapso de tiempo que constituya la práctica, y no solo en el momento de adoptar la postura indicada. De esta manera, incluso en los entre-tiempos que se necesitan para pasar de una Ásana a otra, el ejercitante debe entrenarse en la capacidad de seguir plenamente la entrada y salida del aire a su abdomen, a su caja torácica, a sus pulmones.

Dinámica del movimiento corporal.

De forma complementaria a lo expuesto en nuestro artículo Yoga posturas (escrito en consonancia con las enseñanzas fundamentales de la tradición clásica), donde pusimos de manifiesto la importancia efectiva de la quietud al momento de ejecutar las posturas, el Yoga dinámico propone, a nivel del cuerpo, lo mismo que enfatiza a nivel de la respiración. Esto es: atender al movimiento de entre-tiempo, necesario para el cambio de una Ásana a otra, como parte integral de la práctica.

Pero aquí se hace relevante evitar posibles confusiones: No se trata de que el ejercitante se mueva mientras ejecuta la Ásana -lo que iría contra la esencia misma de la disciplina- sino de concientizar los movimientos que llevan, coherentemente, de una Ásana a la otra. ¿Se entiende la diferencia? Porque una cosa es moverse mientras se ejecutan, por ejemplo, la "Flor de loto" o "La vela" (cosa que está claramente contraindicada) y otra es prestar atención a los movimientos necesarios para pasar de "La vela" a la "Flor de Loto" (para una interpretación más cabal leer nuestro artículo Asanas Yoga).

La dinámica es cambio.

Visto y considerando lo antedicho al respecto del Yoga dinámico, cabe señalar por último que se trata de una propuesta cuyo énfasis está indicando la alternancia y el cambio como variables clave, no solo de la práctica, sino de todo cuanto existe. ¿Alternancia y cambio de qué a qué?, podrá preguntar el lector. Pues bien: de Ásana a movimiento y de movimiento a Ásana, esa es la respuesta.

 

Para iniciarse

 

El Yoga dinámico es una de las propuestas más interesantes para las personas que busquen iniciarse en la práctica de la milenaria disciplina sin tener que, por ello, renunciar a la ejercitación del movimiento corporal (tan característico del entrenamiento físico occidental).

Por otro lado, sobran en las grandes ciudades centros específicos para las enseñanzas de este tipo de Yoga, lo que constituye un aspecto importante al momento de animarse a dar el primer paso.