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Yoga ashtanga

Para llegar a la Luz indecible, se necesita un Camino. En el presente artículo queremos intentar una primera aproximación al Yoga ashtanga. Esto quiere decir: acercarnos a la milenaria disciplina en tanto sus inicios como tradición espiritual; como sistema ético; de práctica transformadora de la conciencia, inicialmente dormida, del ser humano.

Sí bien el origen de los ejercicios que hasta hoy en día constituyen el Yoga remontan su génesis más allá de lo que la fechas de la historia son capaces de datar, lo cierto es que -en sentido estricto- no podríamos hablar de la milenaria disciplina si no fuera por lo que constituyó su primer marco de enseñanza, es decir: el momento en que se sentaron las bases que, hasta hoy en día, hacen de aquella antigua práctica de la postura y la respiración, un Camino espiritual.

 
 

Características de éste tipo de yoga

La primera integración, que dio al Yoga su estructura original, corresponde al trabajo escrito del sabio indio Patanyali, cuya vida se ubica hacia el siglo III AC. El libro en que dicha enseñanza se dio a conocer lleva el nombre de Yoga Sutra. Es aquí, entonces, donde encontramos el nacimiento del Yoga ashtanga, que incluyó las antiguas practicas de la postura, los movimientos y la respiración dentro de un sistema ético destinado a transformar completamente la vida de quien lo atiende.

En sanscrito (lengua de la India) "ashtanga" quiere decir "ocho miembros", que refieren a los ocho principios que el practicante debe seguir para lograr, eventualmente, llegar a la sabiduría:

En primera instancia encontramos las prohibiciones. O sea, todo aquello que el Yogui debe ejercitar para lograr no-hacer, no-sentir y no-pensar:

  • No-violencia: Reconocimiento de la vida en todas y cada una de las criaturas, desde el insecto hasta el ser humano. No herir. No matar.
  • No-mentir: Que la boca no diga lo que la mente no piensa o no sabe. Aquí es importante destacar que en las tradiciones orientales, lo que se llama "mente" está directamente relacionado con los sentimientos-emociones de la persona y no tanto, como ocurre en nuestra cultura occidental, con los conceptos abstractos.
  • No-robar: Simple, sin mayores explicaciones.
  • Celibato: No sucumbir a las tentaciones violentas de la carne, que impulsan a las personas a relacionarse de forma compulsiva y emocionalmente inestable, llevados por un deseo sexual que los enajena de su verdadero ser.
  • No-apego: No fijar la atención ni el deseo en ninguna de las "cosas" que se encuentran "dentro" del mundo, ni tampoco en el mundo mismo.

El Yoga ashtanga presenta, también, las siguientes prescripciones positivas:

  • Limpieza: Se refiere al cuerpo, que debe tener contacto asiduo con el agua purificadora, y también a la mente, que debe ejercitarse para quedar vacía de emociones que conlleven a la acción impulsiva.
  • Gozo: Ejercitarse en la búsqueda de aquello que posibilita al ser humano un "sentirse alegre por nada en especial". Ni música, ni colores, ni cosa alguna. Hare Krishna: Alegría porque sí. Alegría por… ser.
  • Practicas de la termodinámica corporal: Ejercitar la capacidad de retener el calor en el cuerpo para lograr consumir, en él, todo el apego al mundo, sus cosas y las emociones que conllevan.
  • Recitar los Vedas: Recitar las oraciones de creación y destrucción permanente que lleven al sujeto a despertar del sueño de la ignorancia que le mal-informa que vive en un mundo estático.
  • Entrega: Al devenir siempre cambiante que relaciona vida con muerte.
  • Práctica asidua de las Ásanas, es decir: de los ejercicios que permitan encontrar la postura del propio cuerpo para lograr, así, sumergirse en el estado meditativo.
  • Practica asidua de los ejercicios de "conciencia de la respiración": Con la intención de que el respirar deje de ser un movimiento inadvertido -como si fuéramos respirados por Otro- para pasar a ser un movimiento propio.
  • Moderación en la alimentación: Comer solo lo necesario para mantenerse saludable, sin incurrir en atracones que, por otro lado, no hacen más que anestesiar la experiencia de la angustia, reviviéndola con más fuerza después de que pasa el momento de "hincar el diente".
  • Práctica de la meditación analítica: Partir de una premisa cualquiera y, en primera instancia, retenerla en la mente hasta que se esté seguro de que no se va a "escapar". Luego, ponerla en relación con un interrogante, que cuestione dicha premisa y la valla desestructurando, de modo que al final puede verse el camino entre la premisa "armada" (al principio) y la premisa de-construida (al final).
  • Práctica de la meditación contemplativa: Adoptando la postura que corresponde al propio cuerpo (porque no hay dos cuerpos que tengan exactamente la misma postura) entregar la atención al "siendo" -no al "ser"- y dejar de lado todas las "opiniones y comentarios".
  • Absorción meditativa: Trascender las cosas que hay en el mundo, las representaciones intelectuales y emocionales que nos hacemos de ellas.
 

Perspectiva

 

Los ocho miembros del Yoga ashtanga no son principios que el practicante deba ser capaz de atender por completo al inicio de su camino (en esto se diferencian, por ejemplo, de los diez mandamientos judíos), sino que será necesario ir avanzando en la ejercitación para lograr comprenderlos.

En este sentido, debemos recordar que toda espiritualidad parte de la base de que el ser humano es incapaz -inicialmente- de experimentar la verdad y es, así mismo, incapaz de entender el "por qué" exacto de los preceptos que conducen a ella. Así, el Yoga ashtanga es un camino más bien del tipo gradual (a diferencia del Zen, por ejemplo), que ira despertando al sujeto a la verdad de su propio "ser-ahí en la verdad".