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tapetes para yoga
 
 
 

Tapetes para yoga

En el presente artículo nos disponemos a abordar una búsqueda precisa, relacionada a los distintos implementos que, a la hora de ponerse a practicar, puedan resultar útiles para mejorar la experiencia; en este caso: tapetes para Yoga.

Encararemos el texto poniendo el acento sobre las consideraciones que, a nuestro entender, resultarán más funcionales para el ejecutante de las posturas de la milenaria disciplina, pero sin dejar de lado por ello ciertas consideraciones estéticas.

 
 

Características de los buenos tapetes para yoga

De acuerdo a nuestra experiencia, como practicantes y maestros, la utilización de tapetes es, a la hora de ejercitar, preferible a la de las colchonetas. Esto se debe a que -si bien con el tapete el contacto con el suelo está menos mediado y, por lo tanto, es más duro- encontramos en él un soporte firme, que evita los dolores que el practicante podría sentir si se ejercitara directamente sobre el piso, aunque sin llegar a adormecerlo en una comodidad completa.

Así, al momento de pensar en el tamaño de los tapetes para Yoga, debemos tener en cuenta que la superficie deber ser lo suficientemente grande como para que la totalidad del cuerpo de la persona quepa en ella con comodidad. En este sentido, recomendamos que si la persona mide -con los brazos extendidos- dos metros, por ejemplo, se adquiera un tapete de cuatro metros por dos metros, es decir: siempre el doble para lo largo y la misma medida -que el cuerpo del practicante- para lo ancho (valores referenciales).

Lo antedicho debe considerarse a la luz de que la milenaria disciplina incluye en su repertorio algunos movimientos que implican avanzar o retroceder -uno o más pasos-, y no es deseable que un ejercicio que comenzó sobre el tapete termine en el piso, como así tampoco detener el ejercicio para correr el tapete (lo que echaría a perder la práctica).

Considerando la perspectiva de los materiales, no nos parece necesario enfatizar ninguno en particular, más sí -esto es importante- saber que los tapetes para Yoga deberán ser higienizados regularmente, para cuidar la salud del practicante. Porque siendo la milenaria disciplina un camino que lleva hacia uno-mismo, resulta fundamental sentir que se lo está recorriendo de forma limpia o, por decirlo con mayor claridad: "Ese tapete será el soporte exterior de tu práctica; cuídalo: que se vea bien, que huela bien".

Un consejo bien práctico:

Desde nuestro entendimiento, la mejor forma de evaluar cuán alto -o mullido- debe ser el tapete que se elija, es sentarse sobre él en la postura de la "Flor de Loto" (ver nuestro artículo "Yoga ejercicios"). Considerar entonces cuán confortable se siente el propio cuerpo, recordando que no se trata de evitar al ciento por ciento todas las incomodidades, sino el dolor (que no es lo mismo que la incomodidad). Atender sobre todo a las rodillas: ¿Duelen? ¿Logran quedar a la altura del suelo? ¿Y los glúteos? ¿Se ve a sí mismo ahí sentado, permaneciendo inmóvil por el lapso de -digamos- una hora? Si la respuesta es afirmativa, ha encontrado su tapete. Si es negativa, no se preocupe y busque otro.

Una pieza de artesanía:

A la hora pensar en tapetes para Yoga, y siendo que los mismos pueden ocupar un lugar importante en el hogar, vale destacar algunos aspectos recomendables al momento de considerar su estética: Las figuras del Yoga tienen sus orígenes en la religión Hindú, nacida hace miles de años en los territorios que hoy constituyen la India y Paquistán. De este modo, si pensamos a nivel de la artesanía, habrá que ser estricto al momento de elegir, para no dejarse engañar (como comprar un gorro de vaquero y decir que es representativo de la cultura rusa).

Las tres representaciones simbólicas más importantes del Hinduismo son los dioses Brahama, Vishnu y Shiva:

-El primero es el Dios de la creación y lo reconoceremos porque, en las representaciones más clásicas, es un príncipe con tres caras.

-El segundo es el "Dios que sueña el mundo" y su manifestación gráfica más frecuente lo muestra con sus cuatro brazos en movimiento.

-El tercero es el Dios de la destrucción y su representación más conocida -que también tiene cuatro brazos- lo expone bailando.

 

Algunas claves

 

Por último, no queremos dejar pasar la oportunidad de recodar al lector que en la milenaria disciplina, ya sea que hablemos de tapetes para Yoga, ropa para Yoga, o lo que fuera, es importante recordar que la estética debe querer ser la natural manifestación del compromiso que se tiene con la práctica y no, por el contrario, una mera imaginería.

Porque es ahí donde está la clave de la belleza y la inspiración; es ahí donde está la elegancia. Vano será preocuparse por las formas si es que no se atiende el contenido, porque quedaremos más bien absortos en ellas, y las cosas serán más lindas que sus dueños. Por el contrario, la atención en el contenido discurre de forma natural hacia las formas, a modo de una manifestación y no de una apariencia.