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ropa para yoga
 
 
 

Ropa para yoga

La ropa sirve para manifestar la identidad, pero no para constituirla. En el presente artículo nos disponemos a abordar la temática Ropa para Yoga partiendo de una base funcional.

Es decir: dando algunos consejos en el sentido de aclarar cuál es la vestimenta más apropiada para la práctica, sin quitar por ello los ojos del punto de vista estético, que sin dudas hace a la belleza de la tradición, aunque aclarando que este último no debe ser lo que prime.

 
 

Estética de la ropa para yoga

No se trata de una moda pasajera, que llega de la mano de tal o cual tendencia o diseñador. Aquí, hablamos de un atuendo que tiene sus orígenes en una cultura milenaria, enriquecida por los símbolos propios de una tradición espiritual que, hasta la actualidad, vive y transforma a las personas del mundo. La cultura a la que hacemos referencia es, obviamente, aquella nacida hace miles de años en los territorios que hoy en día constituyen la India, y la tradición simbólica es el Hinduismo, religión primaria de aquellos lugares.

A nivel de la confección, la ropa para Yoga se caracteriza por la composición de sus telas delgadas y anchas, propias de un clima que puede ser muy caluroso y húmedo en el verano, y el trabajo artesanal de la lana, propio de los inviernos del norte, cerca del Himalaya, donde la nieve y el frío son lo habitual. Por lo que al diseño respecta, hablamos de prendas pensadas para "hacer cosas", y no de mera estética, cuyo fin puede estar más en mostrarse a los demás que en sentirse cómodo con uno mismo. Así, enfatizamos la palabra "comodidad", puesto que este y no otro ha de ser el norte que se señale al momento de pensar e Ropa para Yoga.

En la manufactura de nuestro mercado occidental, las prendas Indias han sido enriquecidas muchas veces con figuras propias de la tradición Hindú: De este modo, es muy común encontrar camisolas de algodón, en las que se destaca la figura de Brahama (dios de la creación), o de Vishnu (el dios que sueña el mundo en el que vivimos), o incluso Shiva (diosa de la destrucción). Son también muy comunes, a nivel de los ojos, los colores fuertes, propios de un proceso de teñido rudimentario. Y he aquí otra palabra clave: "rudimentario", puesto que se trata de atuendos que, por mucha modificación que reciban, guardan su esencia en la idea de algo primordial, artesanal, y por lo tanto poco sofisticado.

Consideraciones funcionales de la Ropa para Yoga:

Tiene que ser ropa cómoda. Y aquí, si se quiere prescindir de la estética, no hay problema en decir que un pantalón de gimnasia -calzas, por ejemplo- y una remera holgada son también ropa para Yoga. Porque lo fundamental es darle al cuerpo la posibilidad de moverse con libertad y soltura, a la par que se oxigena la piel, entendido que la ropa ajustada es, en este sentido, inadecuada a tales propósitos.

Lo que con esto queremos decir es que al momento de ponerse a practicar las posturas y los movimientos, lo relevante es el bienestar del ejecutante y no la mera imagen que se proyecta hacia el mundo; imagen, por otro lado, que crecerá en belleza e identidad en la medida que se avance sobre las ejercitaciones.

Porque es muy entendible que una persona comprometida con la milenaria disciplina quiera manifestarla también en la forma en que se viste -a modo de un compartir con otros aquello que tan bien le hace-, lo que no tiene nada que ver con alguien que, sin entender que el Yoga es un camino práctico, pretende, solo con ropa, aparentar ser un Yogui avezado.

 

Una consideración importante

 

Atentos al peligro de caer en un espurio esteticismo, que lejos de ayudarnos a la práctica nos haga suponer que sin nos vestimos como Gandhi somos "hombres de paz"… Atentos a esta propensión -tan propia de nuestro mercado occidental- es que recomendamos al practicante recién iniciado no entusiasmarse en demasía con la estética de la India; sus deidades y figuras, sino que, vestido con cualquier ropa holgada y cómoda, empiece por los ejercicios para, después sí, en la medida que vaya encontrándose a sí mismo, permitirse entrar también en los símbolos, que querrá sin duda llevar en su atuendo.

Porque una cosa es la manifestación y otra, incluso opuesta, es la apariencia. La primera surge y se lleva como el fruto de un compromiso íntimo, que resulta ser siempre elegante y atrayente, mientras que la segunda no es más que una pose artificial, propia de quienes se buscan desesperadamente en las cosas exteriores. Entonces decimos: Que tu estética sea la manifestación de tú Camino, y tu estilo la forma en que caminas. Que las figuras que lleves en tu pecho sean símbolos, y no solo imágenes.