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mantras yoga
 
 
 

Mantras de yoga

En el presente escrito queremos intentar una aproximación al tópico mantras de yoga, abordando con ello la profunda interrelación que existe entre la milenaria disciplina y dos de las religiones más importantes de la historia y el mundo oriental, a saber: el hinduismo y el budismo.

Antes que nada, se hace fundamental entender que pensar en mantras de yoga es acercarse a la práctica desde una perspectiva netamente espiritual, trascendiendo ya las cuestiones iniciales, referidas a las posturas y las técnicas de respiración.

 
 

Consideraciones prácticas

Si bien en un principio la milenaria disciplina puede acercarse a occidente como una propuesta de entrenamiento -o terapia- físico, lo cierto es que eso está lejos de agotar las verdaderas dimensiones de una tradición que, empezando por el cuerpo, no tiene por intención quedarse en él, sino por el contrario, trascenderlo, para recorrer un camino de transformación integral de la percepción y la conciencia.

Aquello que denominamos mantras de yoga es el resultado del encuentro entre dos inmensas tradiciones espirituales propias de la historia del mundo oriental: El Yoga, por un lado, deriva de la cosmovisión religiosa hinduista, mientras que los mantras, por otro, hacen lo propio desde la religión budista.

No debe considerarse, sin embargo, que hablar de hinduismo y budismo implica referirse a la integración de dos corrientes espirituales completamente diferentes. ¡Nada más alejado de la realidad! De hecho -si se nos permite una posible comparación, a fines enteramente didácticos-, ocurre entre el hinduismo y el budismo algo muy similar a lo que ocurre entre el judaísmo y el cristianismo. Es decir: pertenecen a la misma gran rama de la historia religiosa de la humanidad, siendo que el budismo se deriva, directamente, del hinduismo.

Por lo que hace a su progenie hinduista, la práctica de los mantras de yoga reconoce todo lo referido a la corrección de la postura, entendiendo por esto un aspecto absolutamente esencial, sin el cual resulta imposible pensar en la posibilidad de llegar a tener una experiencia espiritual.

Más en concreto, la postura adoptada para la práctica de los mantras de yoga es la denominada "Flor de loto", que es la disposición corporal por excelencia al momento de sentarse a meditar (para más información leer nuestro artículo Asanas Yoga). Por lo demás, los beneficios mentales y físicos propios de esta gran postura son imprescindibles para lograr la así llamada "calma mental", lo que significa, simple-mente, despejar la conciencia de la intensa carga de pensamientos compulsivos que a cada momento la distraen, apartándola de su verdadera esencia.

Las siete características cardinales de la "Flor de loto" representan, además, la garantía de que la práctica de los mantras de yoga podrá realizarse de manera equilibrada a nivel del cuerpo, tanto físico como sutil (entendiendo por este último la estructura emocional del sujeto), ya que su correcta ejecución posibilita un estado de atención muscular profundo, que permite al practicante detectar cualquier tipo de pensamiento o emoción, no solo a nivel conceptual, sino en el propio cuerpo.

A la par, si hablamos -como aquí los hacemos- de mantras de yoga, nos referimos necesariamente a las enseñanzas esenciales del budismo en su tradición tibetana. Entrenado en detalle, los mantras son recitaciones cantadas, que deben seguir un patrón rítmico relativamente constante. Su intención es, a través de las melodías, ir despertando gradualmente la conciencia plena, ilimitada, también llamada "mente natural", que si bien se encuentra presente en todo cuanto existe, no logra ser reconocida porque los seres se hallan durmiendo el sueño ignorante; sueño que lo separa de su verdadera esencia; esencia completamente sabia, sin límites en lo que respecta a su capacidad de sentir compasión y amor por todo lo que es.

En la práctica de los mantras de yoga, otro elemento esencial de la tradición busidta tibetana es el manejo de la voz de la persona. Así, lo que el ejercitante busca, mientras recita y canta, es encontrar su voz propia, única e irrepetible. En este sentido, cuanto más cerca se encuentre la persona de su "voz natural", más cerca se encontrará, también, de su "mente natural".

Por último, visto y considerando todo lo anterior, podemos ahora decir que los mantras de yoga son una práctica estrictamente espiritual, que combina las características propias de la postura conocida como la "Flor de loto" con las otras, propias de la recitación conciente de mantras. Así, esta combinación de presencia corporal, presencia en la voz y la audición, constituyen una verdadera herramienta para que el practicante se vaya acercando, paulatinamente, a la verdad de su ser (que, según la tradición, coincide con la verdad de todo lo que es).

 

Para los que están empezando

 

Por lo demás, hablamos aquí de un tipo de ejercitación que solo es accesible a través de un maestro que haya recibido -él mismo- las enseñanzas. Porque los mantras de yoga no son algo que uno pueda ir a buscar en un aula, o ni siquiera en una institución para principiantes. Se trata aquí, por el contrario, de una experiencia mucho más cercana a lo religioso: Más parecida a ir a misa que al gimnasio.

¡Y aquí vemos, de pronto, la inmensa capacidad de transformación que tiene la milenaria disciplina! Una disciplina que puede adaptarse a quien simplemente quiere mejorar la relación con su propio cuerpo (porque sufre contracturas en la oficina, por ejemplo), o también a la persona que busca conocer técnicas de respiración que lo ayuden a desprenderse de sus emociones aflictivas (porque sufre de intensos ataques de celos, digamos), o por último a aquél que, más radicalmente, desea sumergirse en una transformación completa de su experiencia de la vida. ¡Todo es posible para la milenaria tradición! Y todos son a todo bienvenidos.