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Clases de Yoga

Por clases de yoga podemos interpretar tanto la búsqueda relacionada al interés de saber cuáles son los tipos fundamentales de la disciplina milenaria como, también, aquella que busca ciertos consejos para encontrar un maestro con el que iniciarse en la práctica.

Sin embargo, y como es fácil de ver, estas dos acepciones están íntimamente relacionadas, de modo que aprovecharemos la frase: clases de yoga para dar respuesta a las dos posibles inquietudes.

 
 

Tipos de Yoga

Si al momento de pensar en clases de yoga nos estamos preguntando cuáles son los tipos fundamentales de la disciplina, lo primero que cabe responder es que, por mucho que se pretenda encontrar diferencias, el Yoga permanece siempre como un camino espiritual integro o, como solemos decir nosotros: uno-mismo. Sin embargo, el análisis histórico y estructural, que es propio de cualquier manifestación cultural, ha establecido una distinción clásica, que es la siguiente:

Raya Yoga (o de los reyes, también precedido de la palabra Ashtanga): El origen de este tipo de Yoga nos remite al texto de Patanyali (siglo III AC), sabio hindú que escribió los ocho preceptos fundamentales que sirvieron para dar base formal a una serie de prácticas que lo precedían por miles de años (porque de ninguna manera podríamos decir que este hombre fue el "inventor del Yoga").

Resumiendo, los referidos preceptos -también llamados miembros- estructuran los lineamientos de aquél que sigue este camino espiritual, sirviendo como principios éticos que el Yogui debe atender en todo momento. Los mismos versan, esencialmente, sobre la no violencia, ya sea vista desde la perspectiva de la acción, de la palabra, o de las emociones. Se trata así -para no apartarnos del tópico que motiva el presente artículo- de "el gran panorama del Yoga", si se quiere, o también: el Yoga visto como propuesta integral de vida.

Gñana Yoga: Distinto es, para la consideración de clases de yoga, pensar en Gñana, puesto que, a diferencia de lo anterior, se trata aquí de tener el énfasis claramente señalado hacia el conocimiento directo. Así, no se versa ya tanto sobre lineamientos éticos -que sin duda pueden ayudar- sino en la tarea de llegar a ser capaces de ganar acceso al "conocimiento desnudo" o, como también se le suele decir: la sabiduría.

De este modo, visto desde la perspectiva de aquél que recién se acerca a la milenaria disciplina, encontramos aquí lo que sería "el deseo de llegar, practicando, algún día, que será y no será como cualquier otro… llegar, decimos, a la experiencia de la perfecta sabiduría". …solo si vas a algún lado, llegarás a algún lado.

Karma Yoga: clases de yoga tiene aquí su expresión abocada a la acción. Se trata, en este caso, de la posibilidad de llevar una vida de acciones dadivosas, desinteresadas o, lo que es decir lo mismo pero mejor: no enfocadas en el ego y su insaciable sed de placeres carnales. Vemos, entonces, no ya tanto unos preceptos, o una búsqueda de conocimiento -como en los casos anteriores- sino más bien una pauta desde la que hacer partir todo movimiento.

Importancia del maestro de Yoga

Sin maestro, no hay Yoga. Porque todo lo anterior -esa tipología referencial que presentamos más arriba- es completamente inaccesible, a nivel de la experiencia, si no se logra entrar en contacto con alguien que la enseñe.

No se trata tampoco, obviamente, de escapar entonces a la India, para recorrer el río Ganges en busca de un maestro semidesnudo, "meditador a la sombra un árbol". Nuestro consejo, de hecho, es totalmente opuesto a ese, y decimos: Encuentra a un maestro que te enseñe las posturas, los movimientos, las respiraciones. Porque eso es lo primero, y no toda la filosofía, la religión, la ética. Empieza con el cuerpo y, en la medida que practiques, y te guste, irás avanzando sobre todo lo demás. ¡Atiende esto que te señalamos! ¡No quieras levantar la pesa de cien kilos si no puedes levantar antes la de diez!

 

Hatha Yoga

 

He aquí, entonces, la integración de clases de yoga vista tanto desde su perspectiva tipológica como desde las "ganas de empezar a practicar". Hatha es la disciplina de las Ásanas, es decir de los ejercicios, del entrenamiento primero o, mejor todavía: una propuesta del tipo "manos a la obra".

Para esto no se necesitan velas, ni sahumerios, ni vestirse con pantalones anchos, ni ir por la vida hablando de Brahama, Vishnu y Shiva (dioses hindúes). Porque aquí "todo empieza por casa"; es decir: por el cuerpo, por la respiración; por la intimidad entre ambos. Después, si realmente lo deseas, no faltará la oportunidad de zambullirte en la profundidad oceánica de la filosofía viva, la espiritualidad e, incluso, la religión… Por eso mismo, lector, practica… Para que cuando llegue el tiempo de sumergirse no le temas a la olas… Practica y aprende a nadar... Practica y aprende a flotar… Practica y recuerda que tú mismo eres el agua del océano en el que te sumerges.