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Yoga

Yoga es una palabra que no es solo una palabra. Solo con palabras, no alcanza. Para aquellos que con coraje buscan la felicidad de llegar a ser lo que son; los que cada día sienten, creen y dicen -sobre todo a sí mismos- que es posible ir acercándose a una vida mejor, para llegar luego, por fin, a una vida buena. Los que perciben que "algo anda mal", pero confían en que "podría andar mejor", que podría incluso "andar bien".

Ya no alcanza solo con pensamientos. Para los que quieren paz en cada una de sus inhalaciones y exhalaciones, confianza en su postura, claridad en su conciencia, atención en su hacer cotidiano. Hace ya más de un siglo que el gran filosofo alemán Federico Nietzsche profetizaba las actuales miserias de occidente en sí mismo, anunciando que nuestra cultura se agita, se arrebata e inquieta, violentada, precipitada hacia el mal estar.

 
 

Yoga es una práctica espiritual

Mientras la filosofía occidental moderna considera que el sujeto trae y lleva siempre consigo el conocimiento certero de la verdad (y desde allí es capaz de iniciar sus análisis) aquello que llamamos espiritualidad propone, a la inversa, que el sujeto no solo no conoce la verdad sino que, incluso -esto es lo fundamental-, jamás llegará a conocerla si no se atreve a recorrer un camino práctico. De este modo, entendemos que la espiritualidad no es algo que se sabe, sino algo que se hace. No es un fin, sino un medio.

"¿Y por qué desconocemos la verdad?", cabrá preguntar. Según nosotros entendemos, la mejor respuesta a este buen interrogante tiene algo de metáfora alquímica. Así, decimos: El sujeto desconoce la verdad porque la densidad inicial del sujeto es mayor que la de la verdad y, del mismo modo que el aceite no puede tocar el agua, inicialmente el sujeto no puede conocer la verdad. De este modo, la práctica espiritual viene a funcionar como un "emulsionador" entre el sujeto y la verdad, reduciendo la densidad del primero para que pueda, en principio, acercarse a la segunda y, eventualmente, integrarse completamente a ella (una mayonesa de paz, amor y felicidad).

"¿Y cuál es la verdad?", podrán preguntarnos también. Y esto, por mucho que se lo quiera disfrazar de misticismo y complejidades vanas, es sin dudas lo más simple de responder. Así, decimos: La verdad eres tú, lector, y la mentira, que no es más que una confusión por ignorancia, es aquello que te separa a ti de ti mismo.

Yoga es una práctica de la respiración.

Porque escuchar es el fruto de una inhalación bien atendida, consciente, despierta, y hablar corresponde a una exhalación que se reconoce como propia, serena, generosa. Respirar es comunicarse, integralmente, con ritmo certero y sostenido. Luego, las palabras vienen, viven y se van, de aquél que con paciencia y cariño cultiva el cuerpo que les da soporte. Así –no necesitando permiso para hacer poesía-, cuida tu instrumento y verás que las notas salen claras de él, como una nota de sol, que nace y se aleja de unas cuerdas no tan flojas como para interferirse unas con otras -y con la madera-, pero tampoco tan tensas que acaben por romperse.

Yoga es una práctica del cuerpo.

Como si sumando brazos y piernas, manos y pies, órganos y músculos, dermis y huesos, fuéramos capaces de llegar a entender que estamos vivos. Aprende a sentir tus músculos, y descubrirás que son más como el agua que como la piedra. Experimenta la armonía irrepetible de tu estructura ósea, para saber que el centro del Universo está en todos lados. Aprecia la alquimia perfecta en las funciones de tus órganos, y tendrás las manos libres, las piernas fuertes, los pies deseosos de marchar. Por esto decimos que es falso aquél esquema del cuerpo versus la mente, y proponemos la practica asidua y entusiasta de una disciplina milenaria que, sin ninguna necesidad de entrar en polémicas discusiones, refutará aquella nociva escisión.

El Yoga está en el origen de la humanidad.

Por mucho que los antropólogos e historiadores, en sus vertientes arqueológicas y culturales, traten de definir con aceptable exactitud el comienzo de esta práctica de la respiración y el cuerpo, lo cierto es que tal empresa fracasa a la hora de consignar años. No ocurre lo mismo, sin embargo, con el enfoque lingüístico, ya que se sabe con certeza que muchas de las posturas y técnicas que se practican en la actualidad tuvieron origen en los territorios que hoy en día constituyen la India, incluso antes de las invasiones Arias, que llevaron a esas tierras la estructura de lengua indo-europea que manejan hasta el presente. Con esto queremos decir que el origen de la práctica del Yoga puede ubicarse tan en el pasado como el de la música y las pinturas rupestres o, más claro todavía: lo que se hace es anterior a lo que se dice de lo que se hace.

El Yoga, que nos llega desde oriente, no es enemigo de la forma de conocimiento occidental.

No se trata de la guerra, sino de la paz. No se trata de abandonar nuestra identidad como occidentales, sino de enriquecerla incorporando aquello que antes no tenía. No hay Yoga en los tratados de Aristóteles, ni en los libros de Freud, ni en las ecuaciones de Einstein, ni en los experimentos de Heisenberg, y sin embargo nosotros, por experiencia, decimos, convidamos y proponemos que la práctica del Yoga abre las puertas al genuino entendimiento de esos y todos los grandes logros de la tradición occidental.

 

Yoga se llama nuestra propuesta

 

Una propuesta integral, que vivirá en los cuidados artículos que semanalmente iremos compartiendo con ustedes. Con ello, es nuestra intención guiar y acompañar al practicante de esta milenaria disciplina. Desde el principiante, que recién se acerca al tema y quiere conocer los ejercicios tradicionales, las posturas, los implementos, así como también una instrucción referencial que pueda servirle para discernir qué clases y tipos de Yoga es preferible tomar inicialmente (cómo saber si son buenas o no). Sin olvidarnos de las embarazadas, los bebés y el tan interesante tema del Yoga para niños, con sus pros y sus contras.

Llegando por último al practicante intermedio y avanzado, con textos de calidad, a modo de herramientas útiles que sirvan para profundizar cada aspecto, o información que ayude a tener acceso a artículos meramente estéticos, como ser ropa, decoración o música… Bienvenidos a bien-venir. Bienvenidos a la práctica. Bienvenidos al Yoga.