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terapias antiestres
 
 
 

Terapias antiestres

Nosotros como individuos sufrimos las inclemencias del día a día, es por ello que cuando finalizamos nuestra jornada, ya sea laboral, estudiantil o ambas, nos vemos cargados de mucho estrés, estrés que debemos liberar de alguna forma para poder conciliar un sueño que resulte reparador. Esta es la única manera que tenemos de afrontar otro día más que traerá más trabajo y muchas más obligaciones.

Las personas practican diversas terapias antiestrés, hay gente que realiza actividades como el boxeo, las artes marciales, practica fútbol o incluso displinas más relajadas como la yoga; todo esto con el único objetivo de liberar tensiones.

 
 

Les acercamos algunas terapias

Nosotros le ofreceremos a continuación, algunas terapias antiestrés que usted puede llevar a cabo de manera rápida y sencilla, algo que le ayudará a mejorar su calidad de vida y afrontar las problemáticas diarias con otra actitud.

No podemos dejar que el estrés se convierta en un estilo de vida, debemos combatirlo de alguna forma; este mal viene afectando a la población mundial durante ya mucho tiempo, se ha convertido sin lugar a dudas, en la patología característica del siglo XX y el actual. Existen algunas terapias a las cuales podemos recurrir: aromaterapia, danzaterapia, musicoterapia, risoterapia, hidroterapia, yoga, meditación, y más. Éstas, son las más populares entre todos nosotros porque pueden desarrollarse fácilmente y de manera no muy costosa.

La meditación es una de las preferidas por los amantes de las terapias antiestrés, y esto se debe a que en ella, lo que interviene no es el cuerpo, sino la mente. Mediante la meditación podemos encontrar paz y armonía a nivel espiritual, alcanzando un bienestar mental general. El yoga, por su parte, también es muy beneficiosa a la hora de eliminar tensiones, es de tipo física, y lo que hacemos es conectarnos con cada músculo para entender qué es lo que nos duele y aliviar dicha tensión; algunos de los beneficios adicionales es la mejora de nuestra postura. Contamos también con la musicoterapia, que como su nombre lo indica, incluye a la música como medio para relajarse y despejarse; se ha comprobado que son las ondas sonoras las que alivian el cuerpo y la mente y hacen a cualquier ambiente mucho más confortable.

La hidroterapia, por otro lado, remite al uso del agua caliente para relajar nuestra parte física; aquí todo funciona, desde una ducha de agua caliente hasta un baño de inmersión con sales minerales, en ambos casos se puede llegar a conseguir el relax esperado. La danzaterapia es quizás la menos conocida pero no por eso la menos eficaz, entre sus beneficios decimos que elimina la tensión favoreciendo la relajación de las extremidades del cuerpo. Por último, nos queda una de las terapias antiestrés más difundidas, nos referimos a la "aromaterapia", la misma hace hincapié en emplea aceites esenciales cuando disfrutamos de una sesión de masajes; son estos aceites los que se filtran a través de la piel logrando distenderla, como también a los músculos. los aromas son muy variados, encontramos desde pino hasta lavanda.

Caminata antiestrés

Como hemos dicho previamente, son miles las terapias antiestrés que podemos practicar, las que nombramos anteriormente son solo algunas y, probablemente las más difundidas como practicadas. Una de las costumbres antiestrés que realizamos varias veces al día es "caminar", y aunque no nos demos cuenta lo importante que es esta actividad debemos remarcarla.

La caminata no es solo "andar", sino también "recorrer", "inspirarse" y mucho más, en ocasiones los médicos recomiendan una caminata de no menos de 1 hora no solo para hacer ejercicio físico, sino también para tomarse un respiro, poner un freno. Caminar es "meditar en movimiento", caminar nos ayuda a reducir en gran forma el estrés, la tensión y a encontrar esa paz interior que tanto necesitamos para mejorar la calidad de vida.

 

Meditando en la caminata

 

Pero cómo hacemos para que una simple caminata se convierta en un medio de meditación, sencillo, existen algunos puntos que debemos tener en cuenta para lograrlo. Ante todo debemos estar atentos, controlar nuestra respiración, debemos también tener en cuenta el ambiente en que estamos desarrollando la actividad, como al movimiento de nuestro cuerpo. Debemos a su vez, planificar el tiempo que nos llevará esta "meditación móvil" y cumplirlos a rajatablas; una vez que hemos finalizado, podemos reflexionar sobre dicha experiencia y analizar si realmente sirvió o no.

Meditar mientras se camina nos ayuda a conocer nuestro interior; cada vez que finalicemos dicha experiencia procederemos con algunas comparaciones tale como ¿Qué diferencias notamos entre el ahora y cuando caminamos?, ¿De qué forma influyeron los factores climáticos en nosotros: viento, pendientes, frio, calor, etc? ¿Qué es lo que más costó? ¿Qué fue lo más placentero?, ¿Cuáles fueron los pensamientos positivos y negativos? ¿sentimos energía y vitalidad mientras caminamos?. Todas estas preguntas y algunas más, nos ayudarán a hacer un análisis de la experiencia.