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verbana
 
 
 

Verbena

En la consecución de nuestra meta final: caracterizar puntualmente cada una de las 38 flores de Bach, nos avocamos en el presente artículo a poner de manifiesto las propiedades terapéuticas del remedio compuesto por Verbena.

De este modo, las líneas que siguen tienen por intención señalar la estructura de la personalidad propia de las personas indicadas para ser tratadas con este elixir.

 
 

Abordando sus propiedades

Hablar de tratamiento homeopático a base de Verbena implica -por sobre las restantes 38 flores de Bach- un abordaje de las aflicciones del sentimiento humano relacionadas, muy específicamente, con el creer.

En primera instancia (dada la necesidad de esclarecer a qué nos referimos cuando utilizamos la palabra creer) es necesario apuntar que la creencia es una de las variables fundamentales que hacen al sistema de las emociones humanas. Ya sea que se aborde el tópico desde una perspectiva religiosa: como ser, creer en Dios; o desde una perspectiva interpersonal afectiva: por ejemplo, "yo creo en mis amigos"; o también desde la dimensión propia: "yo creo en mis capacidades… En fin: lo que con esto queremos enfatizar es que el ser humano, mientras vive, cree en "algo", como un modo inseparable de su vitalidad y su deseo.

Visto y considerado lo anterior, el remedio de Verbena queda específicamente indicado para el tratamiento de los malestares emocionales relacionados con desequilibrios en la capacidad de creer señalada más arriba. Nos referimos, así, a personas que han abrazado un fanatismo religioso, o bien han exagerado su creencia en el prójimo (transformándola en exigencia), o aquellos que quizás sufren ante una creencia excesiva en sí mismos y sus propias capacidades (auto-exigencia).

 

Analizando el discurso

 

Puesta la mira del análisis sobre el discurso, encontramos sujetos cuyos relatos se caracterizan por el énfasis desmesurado en ciertos aspectos que, por otro lado, no parecieran estar nunca ausentes de sus pensamientos. Nos referimos con esto a un hablar enérgico pero -esto es lo clave- sesgado hacia un elemento recurrente. O sea: una estructura del relato que no se muestra capaz de sostenerse sin la presencia de un "algo" que aparece como central. Ejemplos posibles de esto son las personas que hablan compulsivamente de Dios, o los adolescentes que se han fanatizado con -digamos- un músico de rock, o también las personas que no pueden dejar de manifestar sus propias virtudes como si fueran "todopoderosas".

Por último, vale enfatizar que las características fundamentales explicitadas más arriba, se manifiestan como sintomáticas derivados de trastornos de la ansiedad.