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Terapeutas de flores de Bach

El presente texto tiene por intención abordar la búsqueda terapeutas de flores de Bach atentos a la necesidad de puntualizar ciertos aspectos referidos a la terapia en concreto.

De esta forma, las líneas que siguen constituyen una guía de referencias útiles al momento de pensar en la búsqueda de un profesional serio, en confiar la cura homeopática de las afecciones emocionales que perturban el buen vivir de la persona.

 
 

Una terapia que les hará muy bien

En primera instancia, lo absolutamente fundamental es poner de manifiesto que resulta absolutamente imposible pensar en una terapia homeopática conducida por el propio paciente. La importancia de esta verdad es, por lo tanto, la que debe llevar a la búsqueda de los terapeutas de flores de Bach apropiados, siendo ellos -como especialistas- los que sabrán conducir un tratamiento bien estructurado, que sepa trazar una ruta estratégica para la sanación de la persona.

Lo antedicho (la imposibilidad de auto-medicarse homeopáticamente) reside en el hecho de que la persona afectada por la emociones aflictivas nunca puede tener la perspectiva necesaria para diagnosticarse a sí misma. Esto es, si se quiere, la apoteosis de aquella frase popular que dice: "los árboles no nos dejan ver el bosque". Las especificaciones de metodología que imponen una limitación concreta sobre el auto-tratamiento en los tipos de medicina alternativa quedan fijadas, en primera instancia, por la incapacidad que la persona tiene de apreciar sus propias falencias discursivas (lo que constituye una de las principales herramientas de diagnóstico).

Como si fuera poco -y en esto vale la pena profundizar- existen razones de tipo tradicionales para considerar la importancia de los terapeutas de flores de Bach como necesarios, a saber: El hecho de que todo camino de cura de los malestares referidos a la estructura emocional del ser humano necesita un referente exterior. Esto es así ya que, además de lo dicho al respecto del discurso, el propio paciente nunca -jamás- puede contar con la experiencia necesaria para saber cuál es la estrategia adecuada desde la cual marcar un rumbo para la sanación de sus aflicciones.

Por último -y sumado a lo antes dicho- cabe señalar como tercera imposibilidad para una auto-medicación con remedios florales el hecho de que la persona que se trata no está en lugar de ser ella misma quien, a la postre, se dé el alta. No es aquí -de ninguna manera- como el caso de un medico tradicional, que ante un dolor de cabeza puede saber por experiencia que tal o cual fármaco se lo cura. El camino de sanación propio de la medicina alternativa es lento y requiere, sí o sí, de un plan de acción que solamente puede resultar accesible a alguien que lo puede contemplar desde afuera.

Por otro lado, pasando la consideración del análisis a la búsqueda de un profesional apropiado para cada quien, es importante poner de manifiesto que para que el tratamiento resulte eficaz se hace necesario que exista empatía entre el médico y el paciente. Por la palabra empatía queremos señalar confianza: confianza de contar qué es lo que anda mal inicialmente (qué es lo que lleva a la persona a la consulta) y, también, confianza de expresar cómo se percibe va el tratamiento. ¡Y esto es fundamental!, ya que si el paciente no se siente libre de hablar con total franqueza la terapia toda es una perdida completa de tiempo. Esto no quiere decir, sin embargo, que la empatía referida deba quedar decida en la primera consulta. En este sentido, debemos recordar que los tiempos de las terapias alternativas no son iguales que los de la medicina convencional.

Además, llevado el tópico a un abordaje de tipo académico, siempre convendrá solicitar a los terapeutas de flores de Bach que se visite que sean capaces de mostrar sus certificaciones institucionales. ¡Mucho cuidado con esto!, porque aquí, como en todo lo alternativo, abundan aquellos que para sacar réditos económicos se autoproclaman como verdaderos "sanadores del espíritu", "maestros de la mente" y vaya uno a saber qué mas, siendo que en realidad son gente que "no sabe lo que hace".

 

Un buen profesional

 

Por último, cabe señalar -a modo general- que un buen terapeuta flores de Bach no será nunca alguien que juzgue moralmente a su paciente, sea cual sea la afección que lo aqueje.

En este sentido, si fuera el caso de que un tratamiento se ve encaminado hacia consideraciones éticas, o charlas generales sobre la vida, hay buenos motivos para pensar que quien lo conduce está confundido y no es un buen profesional. Porque en la homeopatía, lo que cura no son las "sabias palabras" con las que el médico convida a su paciente, sino -lisa y llanamente- el remedio bien prescrito, sobre la base de un entendimiento cabal de aquello que aqueja a la persona. De este modo -nunca está de más enfatizarlo- el tratamiento con flores de Bach no debe confundirse con psicología (si bien es sumamente complementario a ella).