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rosa
 
 
 

Rosa

El remedio homeopático a base de Rosa silvestre ocupa un lugar entre las 38 esencias de Bach y, siendo nuestra intención una caracterización fundamental de cada una de ellas, no podemos más que abocarnos aquí al análisis de esta bellísima flor.

En este sentido, las líneas que siguen tienen por norte señalar la estructura sentimental de las personas indicadas para el tratamiento con este poderoso elixir.

 
 

Un remedio muy efectivo

Hablar de una cura de las emociones aflictivas a base de remedio de Rosa silvestre implica -por sobre cualquiera de las demás 38 flores de Bach- señalar aquellos malestares referentes a la apatía. Nos referimos, así, a todas aquellas personas que no sienten "deseos de nada"; gente que se aísla de los demás, que no muestra un interés abocado hacia proyectos y, en fin, gente que pide que "la dejen en paz".

Cabe señalar que la indicación de remedio de Rosa silvestre es común para aquellos tratamientos que se han estancado porque el paciente "no sabe qué" le pasa" y, a la par, no tiene ganas de "ponerse" a pensar. En este sentido, quien conduzca el tratamiento deberá extremar las precauciones si es que no quiere -lisa y llanamente- perder al paciente.

Vista la tópica desde una perspectiva del discurso, encontramos relatos a modo de "lagunas", es decir: que no tienen cauce (ponemos el ejemplo de la laguna en contraposición con el del río, que sí tiene sentido y meta). Al mismo tiempo, se señala una verdadera falta de interés que el sujeto quiere, incluso, dejar claramente de manifiesto. Expresiones no habladas tales como suspiros de agotamiento pueden interpretarse como un verdadero: "no quiero nada" o, incluso, como una señal de que la persona no quiere ser molestada con preguntas que, de todos modos, no le interesa contestar.

Visto y considerando lo anterior, cabe señalar que llegado este punto será necesario detectar rápidamente la dificultad para evitar el que el tratamiento se estanque y, a la postre, se abandone. Es importante poner el énfasis en esto, ya que la apatía se caracteriza por ser un estado en el que la persona se siente anestesiada contra sus aflicciones y no se muestra muy propensa a dejar ese estado en el que "por fin se siente tranquila", ni siquiera ante la perspectiva de profundizar su camino de cura.

 

Importante a considerar

 

Por último, no queremos dejar pasar la oportunidad de recordar aquélla frase en la que el Quijote de la Mancha le dice a su escudero: "ladran, Sancho", y el otro le contesta: "señal que cabalgamos".

Recordamos este pasaje de literatura para puntualizar que muchas de las resistencias que el paciente ponga a la continuidad del tratamiento hablan del hecho de que dicho tratamiento no le pasa desapercibido.