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roble
 
 
 

Roble

En nuestro recorrido por las características fundamentales de cada una de las 38 flores de Bach, nos permitiremos -en el presente artículo- introducir las capacidades curativas del remedio hecho con Roble expresándonos de una manera poética, si se quiere.

En este sentido, es nuestra intención poner de manifestó que el sistema terapéutico que aquí nos ocupa parte de un entendimiento bello y coherente de la realidad, donde hay lugar para la belleza y el bienestar.

 
 

Sanando afecciones emocionales

La sanación de aflicciones emocionales propia del elixir de Roble pertenece al campo de los malestares que se desprenden de la ansiedad. Así, nos referimos a personas que "siempre andan con algo en la cabeza" y sienten que "no pueden descansar" porque "siempre hay algo importante"… Nos referimos, así, a la incapacidad de disfrutar.

El señalamiento de este punto fundamental (la dificultad para disfrutar) pone de manifiesto el origen de de muchas de las aflicciones emocionales humanas, es decir; el no querer "creer que sí se puede disfrutar", el no "confiar que si uno disfruta no hay de qué arrepentirse". Al fondo -bien al fondo- de esta verdadera letrina de las peores emociones humanas, se encuentra la culpa; aquella de las confusiones que hace que el sujeto sienta que "disfrutar es malo".

Ahora bien. ¿Por qué, de entre las 38 flores de Bach existentes, viene a ser justamente el Roble aquella que mejor sirve para el tratamiento de malestares relacionados a la dificultad en el disfrute y la culpa?

Pues bien, la respuesta a la pregunta de arriba brilla por sí misma para aquél que se tome el momento de recordar cómo es un Roble: Árbol, poderoso, de ramas que se extienden para dar sombra, a todos los seres que quieran protegerse con ella, de los rayos agobiantes del sol del mediodía.

¿No pareciera ser la del Roble un tipo de vida temerosa, verdad? Ahí, tan majestuoso, no pareciera temerle a nada. Tranquilo, alto. ¿Qué transmite esa estructura poderosa de la madera que va ganando años? ¿Por qué ese vegetal, pacifico, callado, permisivo para con aquellos que quieran subir a sus ramas…? ¿Por qué ese vegetal puede con su esencia ayudar a la cura orgánica -es decir, homeopática- de nuestras culpas? Esas culpas que no nos permiten disfrutar.

 

¿Por qué cura la flor?

 

Porque hay algo que ella es y que, por lo tanto, puede dar.

¿Qué cura la flor?

Fíjate, observa, recuerda qué es lo que la flor tiene que tú sientes no tener… Y, sin culpa ve y tómalo. La flor no pierde nada al darte lo que ella tiene… Respeta al Roble, toma lo que el Roble da de sí… Sé tú mismo como un Roble.