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Olmo

En nuestra propuesta de pasar revista a cada una de las 38 flores de Bach, nos llega el momento de entrar en la consideración del remedio que se prepara con Olmo.

Así, en el presente artículo, es nuestro propósito señalar las propiedades esenciales que fundan la capacidad curativa de este elixir, señalando -a la par- las características fundamentales de la estructura emocional del sujeto indicado para su tratamiento.

 
 

Síntomas a tratar

Al hablar del Olmo señalamos -por entre las restantes 38 flores de Bach- aquél de los remedios que está indicado para el tratamiento de pacientes en los que "la responsabilidad se mezcla con la culpa". No referimos, así, a las personas que sienten que "en la vida todo es un problema" o, también, "que los demás son muy exigentes". Así, resumiendo: Que todo lo que se hace se hace porque se lo "tiene que hacer".

Al nivel de un análisis del discurso, encontramos en estos sujetos una verdadera "queja constante". De esta forma -también- se destaca que en este tipo de afección emocional, todas las cosas nuevas son interpretadas -y experimentadas- como problemas. Ejemplos gráficos de esto quedan destacados en frases tales como: "Y ahora lo que pasa es que…", "…y al fin y al cabo es siempre…", "No me queda otra…" En este sentido, como queda descubierto en estos elementos discursivos que -es importante enfatizar- no quieren decir nada por sí mismos, se trata de personas que viven bajo la sensación de una "falta de alternativas".

Considerando el tópico desde el encuadre de una estructura emocional, las 38 flores de Bach cuentan, en el remedio de Olmo, con un aliado efectivo a la hora de tratar los malestares causados por confusión entre las responsabilidades y la culpa. Así, visto y considerando lo antes dicho sobre el nivel discursivo, se aprecia que nos referimos a aquellos pacientes que no logran entender que lo que ellos hacen… lo hacen ellos… porque pueden hacerlo. ¡Y esto es lo fundamental!, ya que la aflicción surge, en realidad, porque la persona siente que "las cosas se le vienen encima" y, por lo tanto, "no son responsables de ellas". Pero también, a la par, se ha puesto de manifiesto que lo que la persona confundida hace es experimentado como mandato ("tengo que"), lo que es decir una obligación ("no me queda otra") que surge de la necesidad de "amoldarse" nuevamente a algo que, habiéndose perdido, requiere de un "sacrificio" para ser recuperado.

 

Para finalizar

 

Por último, consideramos importante señalar que al nivel de las gesticulaciones (aspecto pisco-físico) los individuos susceptibles de ser tratados con Olmo manifiestan siempre un grado elevado de ansiedad, lo que suele traducirse -no pocas veces- en tics que el médico tratante tendrá que procurar descubrir.