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frascos para las flores de bach
 
 
 

Frascos para flores de Bach

En el presente artículo es nuestra intención abordar un tema que, si bien pudiera llegar a parecer poco relevante, está estrictamente relacionado con el tema que nos ocupa.

Hablamos así, ni más ni menos, que del tema referido a los frascos para flores de Bach, es decir: aquellos recipientes en los que el remedio floral se deposita para su conservación. En este sentido, las líneas que siguen constituyen una indicación específica al respecto de dichos insumos, en sus consideraciones estrictamente técnicas, primero, y en aquellas del tipo estético, segundo.

 
 

¿Qué cualidades deben tener?

En primer lugar se hace necesario indicar -visto el tema desde una perspectiva estrictamente técnica- que hablar de frascos para flores de Bach implica, en realidad, mas que hablar de los frascos en sí, referirse a las cualidades que estos deben tener para conservar la calidad del remedio intacta, por la mayor cantidad de tiempo posible. En este sentido, siempre debe recordarse que un elixir que ha perdido sus cualidades botánicas originales -por motivo de mala conservación u otro cualquiera- no debe ser considerado ya como apropiado para llevar adelante un tratamiento, debiendo ser -lisa y llanamente- arrojado a la basura. ¡Y esto es importante!, ya que aquí nunca debe ocurrir lo que en tantas oportunidades ocurre con los medicamentos de la farmacología clásica, que muchas veces se vencen y, sin embargo, el paciente se dice a sí mismo: "Bueno, no importa, venció hace una semana", y a continuación pasa a consumirlo, sin más. En nuestro caso -el de la medicina botánica y homeopática- la cuestión es completamente opuesta a la del ejemplo, ya que no se trata de drogas sintéticas combinadas en un laboratorio, sino de extractos naturales, devenidos directamente de vegetales, que si han de cumplir con las expectativas de sus capacidades curativas, no deben estar deteriorados en su composición.

Visto y considerando lo anterior, cabe preguntarse entonces: ¿Cuáles son aquellos frascos para flores de Bach que mejor preservan las capacidades sanadoras de los remedios, garantizando que las mismas podrán preservarse aptas con el correr del tiempo? Pues bien, por lo que a la composición del frasco respecta, la respuesta a este interrogante es una sola y, a la par, muy simple: vidrio. En este sentido -como ocurre con muchos productos de origen natural y, sobre todo, derivados de vegetales- el vidrio constituye la sustancia más apropiada para la conservación de las propiedades específicas del elixir, siendo que, en primera instancia, no lo contamina con características químicas derivadas de su propia constitución mientras que, a la par, en segundo lugar, constituye un soporte de asilamiento efectivo contra las irregularidades del ambiente externo, como ser el cambio de clima, las variaciones en la humedad y en la presión atmosférica.

Además, por lo que respecta a la forma del frasco, quedan específicamente recomendados todos aquellos del tipo botella, o similares, y no otros que puedan ser demasiado anchos o demasiado angostos. De esta forma, queda garantizada una correcta disposición de la esencia al interior del envase, lo que ayuda a hacerla perdurable en el tiempo. Así mismo, cabe señalar que la ventaja de la forma de botella muestra sus cualidades a la hora de pensar en consumir el remedio, ya que favorece una mejor dosificación.

Luego, como tercera consideración de importancia, cabe preguntarse: ¿Cuál es el tamaño más apropiado para que los frascos para flores de Bach puedan cumplir con su objetivo? Y aquí, igual que antes, la respuesta es una sola, aunque no tan específica: El tamaño debe ser pequeño. Bajo la expresión "pequeño" -para especificar un poco más- nos referimos a aquellas dimensiones en las que quepa una cantidad de producto no superior al cuarto de litro, como mucho. Este valor -un cuarto de litro- debe entenderse como estrictamente referencial y a modo de estándar por el máximo. Por lo demás, cuanto menor sea el volumen del frasco en cuestión, mejor será capaz de conservar las propiedades de la esencia.

 

¿Cómo cuidarlos?

 

Por lo que refiere a consideraciones más bien periféricas al tema que nos ocupa, cabe poner de manifiesto que los frascos para flores de Bach no deben dejarse, nunca, expuestos a la luz solar o a fuentes donde la temperatura varíe demasiado a lo largo del día (junto a estufas o artefactos con motor, por ejemplo) ya que dichas alteraciones externas perjudican la continuidad de una buena calidad del producto. En este sentido, cabe destacar que, en la medida de las posibilidades, siempre es preferible dejar los frascos dentro de cajas que, precisamente, sirvan como aislantes de aquello que ocurra en el ambiente exterior.

Por último, ateniéndonos estrictamente a lo que puede llegar ser una inquietud estética, no hay problema de que los frascos estén decorados con motivos y gravados, siempre y cuando los mismos sean en la parte exterior de la botella, de modo que las irregularidades decorativas no afecten la distribución del líquido al interior del recipiente.