Un contacto visual con las flores
De acuerdo a lo arriba dicho, cabe poner de manifiesto que hablar de las fotos de cada una de las flores de Bach implica acercarse, de manera directa, a la consideración de uno de los tests de diagnóstico más difundidos y comúnmente practicados. En este sentido, las fotos son el soporte visual que se utiliza para que el paciente entre en contacto con el aspecto manifiesto de las flores, permitiéndole reconocer si se trata de árboles o plantas más pequeñas, la forma de sus tallos, hojas y brotes… en fin: las particularidades únicas e irrepetibles que distinguen a cada flor por sobre cualquiera de sus "hermanas".
Llegado este punto cabrá preguntarse, entonces: ¿Por qué necesita el terapeuta poner al paciente en contacto visual con las especificidades de cada una de las flores que constituyen los elixires de Bach? En este sentido, cabe señalar que las fotos de las flores son uno de los instrumentos que se utiliza para medir la respuesta emocional de la persona, todo sobre la base de su impuso estético primario, que hace que prefiera -simplemente por su aspecto- la foto de esta flor por sobre la de las demás. De esta manera -en el referido "impulso estético"-, queda señalada una afinidad base entre la persona y la flor.
Ahora bien, cabrá preguntar seguramente, también: ¿No constituye una relación demasiado simple el hecho de considerar que tal o cual es la flor apropiada para el tratamiento de las aflicciones emocionales de una persona basándose exclusivamente en el hecho de que prefiera su aspecto por sobre cualquiera de las demás? Pues bien, la respuesta a este interrogante es un sí y un no, a la vez.
Por lo que respecta al sí -es demasiado simple-, resulta fundamental recordar que el test de fotos es solo una de las tantas herramientas que se utilizan -en complemento con otras muchas- para determinar cuál ha de ser la esencia base sobre la que estructurar el tratamiento. Luego por el lado del no -es demasiado simple-, cabe señalar que de acuerdo a la teoría del sistema de emociones que se maneja en esta rama de la medicina homeopática, el solo hecho de que una persona muestre afinidad espontánea por las características de una flor está señalando que hay algún vinculo presente. Además, si se nos permite responde a una pregunta con otra pregunta: ¿Por qué habría de considerarse que un diagnostico simple no es apropiado? ¿Qué tiene de malo lo simple? En este sentido, la experiencia muestra que la gran mayoría de los pacientes, que se acercan por vez primera a la medicina del tipo botánica, se sorprenden al notar su simpleza, acostumbrados a las grandes complejidades técnicas de la medicina tradicional.
Por lo demás, visto y considerando lo anterior, siempre es propicio enfatizar que los test sobre la base de fotos deben complementarse, primero, con otros derivados del nombre de las flores y, segundo, con una indagación profunda que, a nivel del discurso, ponga de manifiesto las formas en las que el paciente se representa la relación consigo mismo, con los demás y también, por supuesto, con el mundo que lo rodea. ¡Esto es fundamental!, ya que será la contribución integrada de estos distintos aspectos lo que permita arribar a un diagnostico claro, sobre el cual proseguir, después, con la indicación de un elixir apropiado para la cura de sus malestares.
A la par, llevando nuestro análisis hacia la consideración de una conjunción de las herramientas de diagnostico arriba indicadas, cabe enfatizar que es fundamental prestar atención a la argumentación a la que el paciente apela para justificar su elección de tal flor por sobre las demás. En este sentido: ¿La elige por su tamaño, por la belleza de sus brotes, por los colores? Esto es importante, ya que constituye información muy importante sobre la que determinar especificidades características de la persona en cuestión.
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