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Flores de Bach para niños

Queremos, con el presente artículo, abordar el tema referido a flores de Bach para niños, atentos al gran potencial que este tipo de medicina alternativa tiene para la sanación de malestares emocionales propios de la infancia y la adolescencia.

De esta forma, las líneas que siguen tienen por intención esclarecer los alcances y límites de una estrategia curativa integral.

 
 

¿Cómo encarar el tema?

En primera instancia -visto el tema por el lado de los límites- se hace necesario señalar que cualquier tipo de tratamiento homeopático es inaccesible para aquellos pequeños que no están aún en edad de expresar sus emociones. En este sentido, la limitación es definitiva, ya que todo camino de cura de las aflicciones del sentimiento humano requiere que sea la propia persona tratada quien ponga de manifiesto, en palabras, qué es lo que "piensa" la hace sentir mal. Así, especificando, la terapia de flores de Bach para niños queda indicada a partir de lo cinco años de edad, como mínimo, que es cuando el pequeño accede, inicialmente, a una argumentación primordial de su entendimiento de la realidad.

Por lo demás -entrando ya en la consideración de los alcances- vale destacar que las flores de Bach para niños constituyen una alternativa de mejora para todas aquellas situaciones conflictivas referidas a las relaciones sociales e interpersonales que puedan afectar al pequeño en lo que respecta la constitución de una estructura de sentimientos firme, bien integrada, que lo lleve, el día de mañana, a ser una adulto autónomo, responsable y feliz.

Un ejemplo claro de las potencialidades curativas del tratamiento homeopático en los niños es la sanación de aflicciones referidas a su escolaridad. Situaciones tales como falta de concentración al momento de hacer la tarea o, incluso, trabas en el aprendizaje de determinados temas son aspectos -todos ellos- muy tratables desde la medicina alternativa. Así mismo, cabe señalar la posibilidad de atender aflicciones referidas a las dificultades que los pequeños pueden tener en las relaciones interpersonales al interior de la escuela. Ya sea que se trate de problemas con sus compañeros (agresión, falta de comunicación, sentimiento de ser discriminados) o con la maestra.

A la par, las dificultades presentes en el ámbito familiar son también abordables desde una terapia de flores de Bach para niños. Temas tales como: problemas a la hora de dormir, pocas ganas de comer, caprichos recurrentes o llantos constantes; todos ellos se cuentan entre las consultas más comunes y la experiencia demuestra que los avances suelen llevar -las más de las veces- a una cura definitiva.

Por lo demás, siendo que -como no podría ser de otra manera- son los padres quienes deciden acercarse a la medicina del tipo homeopática para dar tratamiento a los malestares que afectan a sus hijos, se hace importante enfatizar la necesidad de que sean los propios padres quienes contribuyan con el médico tratante a la hora de evaluar cuan buena, o no tan buena, es la terapia que se está siguiendo. Así, será necesario prestar atención a los distintos aspectos conductuales del pequeño y, en particular, a aquellos que el médico ira considerando como fundamentales por lo que respecta a sus capacidades y desarrollos. Nos referimos, con esto, a sus modos de juego, sus horarios de descanso, sus respuestas verbales y gesticulares.

Por lo demás, llevando el análisis a la consideración de un tratamiento viable para la edad de la pre-adolescencia, cabe señalar que las flores de Bach son una herramienta de gran eficacia a la hora de abordar los trastornos de ansiedad derivados de los cambios hormonales propios de la edad. A la par, quedan indicadas ciertas esencias que pueden resultar de gran utilidad para esta época de verdadero despertar sexual, en la que los encuentros entre los jóvenes buscan un mayor nivel de intimidad afectiva. Pensamos, así, en el tratamiento de los malestares propios de las primeras relaciones de noviazgo que, no pocas veces, conllevan un gran nivel de movilización de la estructura sobre la que se yergue y se construye la personalidad.

 

Su relación con la medicina tradicional

 

Por último -en línea con lo señalado en artículos anteriores- es necesario dejar en claro que los tratamientos de flores de Bach para niños nunca deben ser considerados como enemigos de otros tipos de medicina, ya sean alternativas o tradicionales.

En este sentido, la experiencia muestra que un camino de cura queda mucho mejor integrado si se complementa la homeopatía con la psicología o, lo que es decir lo mismo, la conjunción de una terapia que aborde el nivel orgánico y otra que aborde el nivel simbólico-discursivo. ¡Y esto es fundamental!, siendo que la niñez constituye aquella etapa de la vida en la que se sientan las bases sobre las que después funcionará -o no- la capacidad del adulto. Así, como señalan todos los estudios referidos al tema: Lo que no se tenga de chico costará mucho más tenerlo de grande y lo que de chico se tenga de sobra costará en la adultez saber resignar.