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flores de bach insomnio
 
 
 

Flores de Bach para el insomnio

Los problemas derivados del mal dormir constituyen, sin lugar a dudas, una de las principales bases sobre las que, a la postre, se terminan irguiendo otras muchas aflicciones emocionales que perjudican a la persona en sus capacidades productivas y afectivas, en fin; la forma en la que dicha persona se relaciona con lo demás, consigo misma y con el mundo en el que vive.

Atentos a esta estructura elemental es que, con el presente artículo, queremos presentar algunas consideraciones referidas a las flores de Bach para el insomnio, puntualizando los beneficios que un tratamiento con las mismas conlleva y señalando, a la par, los límites del mismo.

 
 

Síntomas y soluciones

A modo de un planteamiento estructural de la problemática que nos ocupa, se hace importante señalar que las afecciones del insomnio, es decir: la imposibilidad de dormir, provienen de esa gran familia de aflicciones cuya madre primigenia es la ansiedad. Así, cabe preguntar entonces: ¿Qué se entiende por la palabra "ansiedad"? Pues bien, la respuesta no es, en realidad, demasiado compleja: Ansiedad quiere decir, antes que nada, temor al futuro. Pensamos, con esto, en todas aquellas personas que no logran relajarse, aquejadas permanentemente por un sentimiento de angustia, que los hace sentir amenazados, en la certeza de que, o bien les va a pasar algo malo o, también, a la par, algo bueno que están planeando saldrá mal, por mucho empeño que se le ponga en intentar lo contrario. Digamos, por ejemplo, el sujeto que se va a ir de vacaciones y siente que "algo desconocido", no identificable e impredecible, lo va a impedir. De este modo, sobre la estructura emocional referida, se levantan una gran cantidad de incertidumbres que aquejan a la persona impidiéndole, como primer contacto con su organismo, la posibilidad de disfrutar de un buen descanso.

En este sentido, y antes que nada, se hace importante indicar que un tratamiento a base de flores de Bach para el insomnio no tratará el malestar de la misma manera que lo haría un medicamento proveniente de la farmacología clásica (un ansiolítico, por ejemplo). En efecto, mientras el tratamiento homeopático atiende directamente los desequilibrios que se producen al interior de la estructura anímica del sujeto, los medicamentos "de laboratorio" tratan el malestar yendo directamente al sistema físico-químico sobre el que se constituye el organismo del sujeto. De esta manera, es importante recordar que una terapia del insomnio, a base de flores de Bach, no será "cosa mágica", que cure la afección de un día para el otro. No se trata, así, de un efecto similar al de las drogas antes referidas; esas pastillas que, ni bien uno se las toma, a la media hora se queda dormido para despertar, quizás, doce horas después. Incluso por el contrario, el tratamiento a base de elixires florales deberá, antes que nada, partir de la base de un diagnóstico exacto, que le permita al terapeuta recetar al paciente aquella -o aquellas- esencias que resulten más apropiadas, todo a partir de un entendimiento cabal del desequilibrio que está afectando, de manera específica, la salud de la persona.

¿Pero, entonces, cuál es la ventaja que ofrecen las flores de Bach para el insomnio, si decimos que su accionar es lento en comparación con la "droga mágica", que uno se la toma y duerme? Y esta es, sin duda, una muy importante pregunta, ya que los efectos positivos del tratamiento con elixires no versan -de acuerdo a lo antes mencionado- sobre la variable tiempo sino, por el contrario, sobre la profundidad de la cura.

En este sentido, apelamos a la frase "profundidad de la cura" para indicar la existencia de tratamientos farmacológicos que, si bien son casi inmediatos en su accionar, constituyen un solución superficial que trata el síntoma y no el problema "de fondo", lo que implica que, pasados sus primeros efectos, el malestar volverá a presentarse e, incluso, de manera más enfática. Por el otro lado -de manera acaso opuesta- el tratamiento de tipo homeopático podrá no ser un milagro de la velocidad, pero la experiencia demuestra que sus avances son en firme, ya que no acciona sus capacidades sanadoras al nivel superficial del síntoma sino -mucho mejor- en la estructura emocional que hace que dicho síntoma se manifieste.

 

Homeopatía y medicina

 

Visto y considerando lo anterior -y en línea con la que ya se ha dicho en mucho otros artículos-, nunca debe considerarse a las flores de Bach como "enemigas" de la medicina clásica o, incluso, de los medicamentos clásicos, sino, más bien, como su complementaria (la famosa frase popular: "los opuestos se complementan").

Por otro lado, esto que decimos, visto a la luz del sentido común, es algo casi obvio, ya que una persona que está severamente afectada por el insomnio no está en la capacidad de esperar que el tratamiento homeopático le haga efecto, necesitando primero, antes que nada, de algo que la ayude a salir del paso y le permita descansar. Luego, una vez que el malestar haya dejado de ser agudo, entonces sí, será ya el tratamiento sobre las flores de Bach específicas para el insomnio aquél que posibilite, a la postre, una resolución definitiva del problema.