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cursos de flores de bach
 
 
 

Cursos de flores de bach

En el presente artículo es nuestra intención presentar algunas consideraciones que creemos esenciales al momento de abordar el tema de la búsqueda y el análisis de las distintas alternativas disponibles en relación a los cursos de flores de Bach.

En este sentido, ya sea que se trate de dilucidar las características fundamentales a tener en cuenta antes de comenzar la experiencia de capacitación o, de manera distinta, considerar cuán buena -o no tan buena- es la formación que actualmente se está cursando, las líneas que siguen pretenden transformarse en una referencia de consejos útiles, a los fines de lograr echar luces sobre tan importante tema.

 
 

Sobre las instituciones

En la actualidad no existe, prácticamente, ninguna gran ciudad que no cuente en su oferta educacional con una o más instituciones que se dediquen específicamente a dictar cursos de flores de Bach. Así, visto y considerando esta verdadera sobreabundancia de alternativas disponibles para quien busca iniciarse en el estudio, presentamos las siguientes referencias para ser consideradas como herramientas de análisis: Al momento de considerar el ingreso a una institución que ofrezca cursos de flores de Bach se hace fundamental evaluar qué certificaciones tiene dicha institución para ser merecedora de nuestra confianza.

En este sentido -y como derivado de lo anterior- deben quedar inmediatamente descartadas todas las propuestas de enseñanza que partan de profesores particulares o "maestros" independientes. Señalamos esto con el mayor de los énfasis ya que, siendo los cursos de flores de Bach un tipo de enseñanza relacionada a la medicina alternativa, no faltan aquellas personas que para sacar ventajas económicas que se autoproclaman como "alquimistas de las emociones humanas", "conocedores profundos de la antigua botánica" y vaya uno a saber qué más.

Habiendo aclarado lo anterior, corresponde apuntar que las instituciones más confiables son aquellas que puedan acreditar contacto directo con los grandes centros de formación internacional. En este sentido, no deben descartarse la posibilidad de realizar, una vez finalizada la formación, algún viaje de estudios que permita una mayor fijación de los conocimientos adquiridos así como, también, una experiencia educativa en la que relacionarse con especialistas, que lleguen a tomar el lugar de referentes, y compañeros que puedan transformarse en futuros colegas de proyecto.

Por último, en lo que al análisis de las instituciones respecta, es conveniente tomarse el tiempo necesario para indagar, en el ámbito de la ciudad donde se cursará la capacitación, cuáles son los centros que otorgan títulos con mayor grado de reconocimiento, ya que dicha acreditación constituye un elemento clave a la hora de salir a trabajar (aquellos que piensen abrir su propio negocio no deben sentir que escapan a esta verdad).

Sobre la experiencia propia

Como suele ocurrir con todas aquellas disciplinas de la salud denominadas "alternativas", los cursos de flores de Bach deben poder constituir, primero y antes que nada, una experiencia de curación eficaz para el propio estudiante. ¿O te imaginas acaso, lector, a un profesor de Yoga que nunca haya sentido los beneficios de la milenaria disciplina en su propio cuerpo? ¿Desde qué lugar, completamente falto de experiencia directa, podría esa persona denominarse profesor?

De esta manera, quien se inicia en los cursos de flores de Bach, debe entender que lo hace pensando, primero, en la curación de sus propias afecciones emocionales y, segundo, sobre la base y experiencia de lo anterior, en la curación de los malestares de los demás. Porque ¿cómo podrá confiar ninguna persona sensata en la eficacia de un tratamiento médico de tipo alternativo si no ha tenido la oportunidad de probar la eficacia por sí mismo? (y más aún si recordamos que se trata de un tratamiento que trabaja sobre las afecciones emocionales de la persona).

 

Sobre el contenido de la cursada

 

Por lo que a cursos de flores de Bach respecta, las instituciones más serias organizan sus programas sobre la propuesta de una formación de tres años como mínimo. En lo que sigue, ponemos de manifiesto los aspectos más relevantes de cada uno de dichos años: En el primer año de estudio el énfasis del contenido versa, fundamentalmente, sobre el reconocimiento y estructura de los así llamados "mandatos negativos", que constituyen la fuente de la que emanan todas las aflicciones emotivas que el tratamiento procurará sanar. Se trata, así, de identificar concretamente el campo de aplicación de la disciplina.

En el segundo año de estudio -una vez que el estudiante reconoce y domina las características de una estructura emocional en conflicto- se pasa a la introducción de las distintas propiedades generales que las flores de Bach tienen al momento de pensar en recuperar la salud sentimental del paciente.

Por último, recién en el tercer año de instrucción corresponde -sobre la base general de todo lo anterior- abordar la formación específica, cuya intención es el conocimiento efectivo de cada una de las treinta y ocho flores sobre las que se yerguen todos los tratamientos.