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acebo
 
 
 

Acebo

En nuestro recorrido por la caracterización fundamental de las 38 flores de Bach, damos ahora el paso que corresponde al remedio que se produce con Acebo.

De esta manera, es nuestra intención resaltar las capacidades curativas esenciales del elixir referido, poniendo de manifiesto -a la par- la estructura emocional de las personas indicadas para recibir su tratamiento.

 
 

Sus capacidades curativas

Dentro de las 38 flores de Bach existentes, el Acebo es aquella que corresponde a la sanación de afecciones emocionales relacionadas con la desconfianza afectiva. Señalamos así a todos aquellos pacientes que se acercan a la consulta porque sufren de una verdadera "tortura" sentimental, siendo que "creen" ser engañados por aquellos a quienes aman o, también, están seguros de que -en una relación afectiva determinada- hay algo que "no cierra".

A nivel de un análisis del discurso no será necesaria una indagación específica, ya que se trata de personas que revelan rápidamente su malestar. En este sentido, serán ellos mismos quienes -las mas de las veces- o bien se declaren como "celosos" -reconociendo así su problemática- o bien se arrojen a un relato de sospechas en el que querrán contar, lisa y llanamente, por qué están seguros de que tal o cual persona los engaña.

Abordado el tópico desde una perspectiva referente a la estructura emocional del sujeto, el Acebo queda indicado también -por sobre las restantes 38 flores de Bach- para la cura de afecciones referidas a la envidia. Nos referimos, en este sentido, a un malestar fuertemente asociado al de la desconfianza (que quedó mencionado arriba).

A la par, conviene enfatizar que existen varios sentimientos dañinos para los cuales el Acebo constituye una alternativa de sanación homeopática altamente eficaz. Decimos esto pensando en sufrimientos tales como el rencor o la "violencia imaginada", en la que una persona no puede dejar de fantasear -casi compulsivamente- escenas en las que se ve a sí misma dañando a otro.

 

Síntomas de los pacientes indicados

 

Por último, al momento de tener que buscar síntomas asociados a la conducta del paciente, se ponen de manifiesto -es notable- movimientos constantes de la cabeza, que parecieran "prenderse" cuando la persona entre en el relato de por qué "sospecha" que es engañada por este o aquél ser querido.

En este sentido -es importante aclarar- no debe considerarse que la sintomatología propia de la desconfianza afectiva es patrimonio exclusivo de aquellos que están en pareja, o que busca estarlo. Las características mencionadas son aplicables a la totalidad de los sujetos, sin importar su estado civil, situación amorosa o edad.